En la mitología griega, la Vía Láctea es el camino de leche (gála) derramada de Hera al amamantar a Heracles, hijo de Zeus. La leche derramada formaría el sendero de estrellas que conduce al Olimpo.
Esta narrativa mitoloógica refleja el asombro universal que ha provocado la banda luminosa de nuestra galaxia en el cielo nocturno, mucho antes de que la ciencia moderna nos revelara su verdadera naturaleza.
Las galaxias son enormes sistemas gravitacionalmente ligados que contienen estrellas, gas interestelar, polvo, materia oscura y objetos compactos. Con dimensiones de miles a cientos de miles de años luz, son las unidades estructurales más fundamentales del universo observable.
Son los escenarios donde el gas se convierte en estrellas luminosas mediante fusión nuclear, produciendo la mayoría de los elementos químicos que conocemos.
Edwin Hubble estableció el primer sistema de clasificación morfológica en su libro The Realm of Galaxies (1936), basado en las propiedades estructurales observadas en imágenes ópticas. Es importante señalar que la misma galaxia puede lucir muy diferente dependiendo del tiempo de exposición y la longitud de onda de observación.
Este sistema, conocido como la "secuencia de Hubble" o "diapasón de Hubble", divide las galaxias en elípticas (E0–E7), lenticulares (S0) y espirales (Sa–Sd, SBa–SBd), además de las irregulares.
Presentan brazos espirales y un bulbo central rodeado de estrellas antiguas. Según la clasificación de Hubble se dividen en Sa, Sb y Sc de acuerdo al enrollamiento de los brazos espirales y al tamaño relativo de la región central comparado con el disco.
Nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, es una galaxia espiral barrada (SBbc), lo que significa que tiene una barra central de estrellas de la cual emergen los brazos espirales.
Situadas entre las galaxias elípticas y espirales en el diapasón de Hubble, tienen forma de disco o lente. Aunque carecen de brazos espirales bien definidos, presentan una estructura de disco distinguible con un bulbo central prominente.
La galaxia M104 (Sombrero), visible en esta imagen, es un ejemplo paradigmático: muestra un pronunciado bulbo central y un disco ecuatorial de polvo que le da su característico aspecto.
Cuando dos galaxias se acercan, las fuerzas gravitacionales generan perturbaciones dramáticas: colas de marea, puentes de materia entre los sistemas y episodios intensos de formación estelar. Estos procesos pueden durar miles de millones de años.
En la imagen se observan NGC 4676 (conocidas como "Las Ratas"), un par de galaxias espirales en interacción que muestran colas de marea características. Nuestra propia Vía Láctea colisionará con la galaxia de Andrómeda en aproximadamente 4 mil millones de años.
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